Responsabilidad
Reconocemos que las decisiones tienen consecuencias. Ayudamos a los jóvenes a asumir responsabilidad sin quedar definidos para siempre por su peor capítulo.
PROGRAMA DE DESARROLLO JUVENIL
LA REALIDAD
63.5%
de los niños y niñas de 1 a 14 años en República Dominicana habían experimentado disciplina violenta.
24.7%
de los jóvenes de 15 a 24 años en República Dominicana no estaban estudiando, trabajando ni recibiendo capacitación en 2025.
20.1%
de los adolescentes de 15 a 17 años en República Dominicana vivían sin ninguno de sus padres biológicos en el hogar en 2019.
16.59%
de los jóvenes de 14 a 24 años en República Dominicana no estudiaban ni trabajaban en el primer trimestre de 2026.
Detrás de cada conducta, hay una historia.
El futuro de un joven está marcado por mucho más que una sola circunstancia. La estabilidad, las relaciones de cuidado, la seguridad, la educación, la comunidad y la presencia de adultos confiables pueden hacer una diferencia. Cuando varios de estos apoyos faltan al mismo tiempo, la vulnerabilidad puede aumentar.
NUESTRO COMPROMISO
Reconocemos que las decisiones tienen consecuencias. Ayudamos a los jóvenes a asumir responsabilidad sin quedar definidos para siempre por su peor momento.
Reconocemos que las decisiones tienen consecuencias. Ayudamos a los jóvenes a asumir responsabilidad sin quedar definidos para siempre por su peor capítulo.
Muchos jóvenes necesitan adultos confiables que permanezcan presentes. La mentoría, la guía y el acompañamiento constante pueden cambiar el rumbo de una vida.
La esperanza crece cuando existen caminos reales: educación, disciplina, apoyo emocional y oportunidades para desarrollar propósito y visión.
NUESTRA VISIÓN
Aprendizaje, preparación académica y oportunidades educativas.
Habilidades para la vida y exploración de opciones de formación técnica y vocacional.
Orientación y vínculos constantes con adultos de confianza.
Responsabilidad, carácter, bienestar emocional y propósito.
Vínculos familiares y redes de apoyo comunitario.
Preparación y apoyo para los próximos pasos, dentro y fuera del centro.
SIGUE EN ACCIÓN
Durante años, algunos de nosotros sentíamos que Dios había puesto en nuestro corazón el deseo de visitar y acompañar a personas privadas de libertad. Cuando una amiga nos visitó y compartió lo que había visto y las necesidades de estos jóvenes, esa inquietud se convirtió en una decisión: acercarnos y servir.
Contactamos a las responsables del centro en Santiago, escuchamos, aprendimos y completamos los requisitos para realizar la visita. Mientras llegaba el día, oramos por los jóvenes, invitamos a amigos y hermanos en la fe a escribirles Cartas de Esperanza y preparamos materiales de apoyo. Llegaron incluso más cartas de las que habíamos solicitado.
El 8 de octubre de 2026, por fin llegó el día que tanto esperábamos.
Viajamos desde Estados Unidos con cartas, materiales y un deseo aún mayor: conocer a los jóvenes por quienes tanto habíamos orado. En Santiago pudimos conversar, escuchar, compartir actividades y llevar palabras de fe, ánimo y esperanza. Cada carta y cada gesto de apoyo llevaba consigo el cariño de muchas personas que se unieron desde la distancia.
También conocimos de cerca la dedicación del personal que trabaja día tras día por estos jóvenes. Regresamos agradecidos por su entrega y con un deseo aún más firme de seguir acompañándolos. Porque una visita puede ser el comienzo, pero la verdadera continuidad requiere presencia, relaciones y compromiso.
Deseamos seguir aprendiendo del equipo del centro y explorar oportunidades educativas, formación en habilidades y mentoría que ayuden a los jóvenes a prepararse para su futuro. Cada paso se desarrollará en coordinación con las autoridades y sujeto a las autorizaciones correspondientes.
UNA INVITACIÓN QUE CONTINÚA
Las cartas que llevamos a Santiago nos recordaron que también podemos acompañar a alguien desde la distancia. Queremos que este gesto de amor continúe. Tú también puedes escribir un mensaje de fe, ánimo y esperanza que le recuerde a un joven que su historia aún se está escribiendo y que su futuro importa.
Escribe un mensaje de fe, ánimo y esperanza. Habla de su valor y su futuro, no de su pasado. Evita preguntas sobre su situación legal, compartir datos de contacto o prometer ayuda personal. Puedes enviar tu carta en cualquier momento. La compartiremos cuando existan oportunidades y autorizaciones para hacerlo.
SÉ PARTE DE LO QUE SIGUE
La esperanza también crece cuando decidimos acompañar. Puedes escribir, servir, orar, compartir nuestra historia o colaborar con SIGUE. Hay un lugar para ti.